HISTORIA DE AMÉRICA

«Tal vez el defecto más grave de los programas escolares es que no ofrecen una introducción completa, inteligente e interesante a la historia. Por ejemplo, dejar de lado o incluso empezar por la historia de nuestro propio país es fatal. No podemos vivir en forma sensible y razonable a menos que tengamos conciencia de que otros pueblos son como nosotros con sus particularidades, que su historia es como la nuestra con sus particularidades, que ellos también han sido representados por poetas y artistas propios, que ellos también tienen literatura y vida nacional propia».
Charlotte Mason, en Hacia una filosofía educativa (Vol 6)
En el continente americano contamos con una de las identidades culturales más ricas del mundo: aquella que unió a continentes geográficamente aislados entre sí por miles de años y, por ende, a cosmovisiones, historias, culturas e idiomas vastamente distintos. El mundo hispano que se extiende por toda América lleva sangre de pueblos indígenas, europeos y africanos, aunados y enriquecidos por su identidad cultural compuesta.
Como educadores Charlotte Mason, hemos sido bendecidos con unos principios y lineamientos educativos que nos guían maravillosamente para crear un programa de estudios que se adapte a nuestra realidad cultural. Consideramos los criterios fundamentales (que estudiamos la historia cronológicamente, en forma paralela entre más de un país o región, y en círculos concéntricos que se extienden desde lo que el niño reconoce hasta lo más lejano) y los criterios secundarios (desde qué país o región se parte y cuál es país o región vecina), y los aplicamos en forma adaptada a cada escuela o familia, con sus características propias, orígenes, lugar de residencia, los idiomas que usan, así como sus objetivos educativos.
En este contexto, reconocemos junto a Charlotte Mason que:
- Somos como embajadores de nuestra nación ante personas de otras naciones. Amamos nuestra nación y deseamos lo mejor para ella, preparando a nuestros estudiantes para que den lo mejor de sí en fomento de su mejora constante, instando en ellos una actitud amistosa hacia otras naciones, y aprendiendo a comunicarse con otras naciones en su idioma.
- Presentamos la historia de nuestra propia nación junto a la historia de una nación vecina con la cual se comparten no solo lazos históricos sino también culturales y sociales, reconociendo el valor y dignidad de otros pueblos y, especialmente, de los pueblos que nos rodean y que son parte de nuestra contingencia.
- Dada la unicidad del caso americano, en que a gran parte del continente nos une el legado indígena, español o europeo, y africano, es posible estudiar nuestra nación con forma paralela ya sea con otra nación o con un conjunto de naciones, según sea el caso, y según sea necesario histórica y culturalmente.
- Consecuentemente, se da de forma muy natural estudiar también la línea histórica hispana y anglosajona en el continente americano, además de otras líneas históricas pertinentes para diferentes naciones, como la línea africana o de otros extractos europeos, según sea el interés.
- Como complemento a los esfuerzos descritos, realizamos un esfuerzo concentrado en el manejo de los idiomas extranjeros atingentes a la nación o a la región vecina que nos corresponda, siendo las opciones el español, el inglés, el portugués o el francés, según sea pertinente para cada escuela o familia.
En función de lo anterior, Jo Pérez-Ray se ha propuesto investigar la historia de América para familias y escuelas de origen hispano, como un lineamiento para un programa de Historia atingente a la identidad cultural que nos une, cuya primera entrega está disponible al final de esta página.

UNA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS PARA HISPANOS
El caso de Estados Unidos es particular porque aquí se encuentran millones de hispanos viviendo en una cultura mayoritariamente anglófona. Sin embargo, aspectos muy importantes de la historia de los EE. UU. incluyen una presencia hispana que raramente se menciona en los libros de historia, tales como:
- La presencia indígena en el territorio de lo que se convertiría en el país de Estados Unidos no puede pasarse por alto en los estudios de la historia nacional. No solo los pueblos al norte del río Grande sino también los pueblos indígenas que primero entraron en contacto con el mundo europeo a la llegada de los españoles y que, al paso del tiempo, procrearon familias con sangre indígena y española, que aún permanecen al suroeste de EE. UU. y todo el sur del continente americano.
- La exploración, asentamiento y colonización primera de lo que llegaría a ser el territorio de EE. UU. fue realizada por el imperio español en 1512 desde el sur al norte y hacia el oeste con Ponce de León, y más adelante por Coronado y otros que avistaron el Mississippi y el cañón del Colorado (el viaje de Lewis y Clark se realizaría el año 1804).
- El primer asentamiento europeo en la costa del Atlántico fue establecido por Pedro Menéndez de Avilés en 1565 donde fundó San Agustín (Saint Augustine, hoy) en Florida. No fue Jamestown con los peregrinos en 1607.
- Las primeras obras literarias producidas en territorio que llegaría a ser de los Estados Unidos fueron realizadas en español:
- Relación (1542), de Álvar Núñez Cabeza de Vaca: Travesía territorio estadounidense 1528-1537). Vol 1 y Vol 2.
- Descubrimiento de las siete ciudades de Cíbola by Fray Marcos de Niza (escrita posiblemente en 1539)
- Obra nuevamente compuesta, de Bartolomé de Flores, escrita posiblemente en Florida y publicada en Sevilla en 1571.
- Poemario La Florida, de Fray Gregorio de Escobedo (escrita hacia fines del siglo XVI e inicios del XVII)
- “Próceres de la patria” de los Estados Unidos, como Thomas Jefferson y John Quincy Adams, reconocieron la importancia de España y las naciones de habla española al sur del continente americano. En correspondencia privada, por ejemplo, Jefferson recomienda a su sobrino en 1787 que aprenda la lengua española, por cuanto “la historia antigua de gran parte de América también está escrita en ese idioma”. Por otra parte, John Quincy Adams creía que anexar Texas era un acto de agresión en contra de México y que dañaría la relación de EE. UU. con otros países.
- Aún después de la independencia de EE. UU. del Imperio británico, mucho del territorio del suroeste estaba habitado por pueblos de habla española, tanto indígenas como mestizos, españoles y negros, y siguieron así hasta 1800, como: Alabama, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Florida, Louisiana, Mississippi, Montana, Nevada, New Mexico, Texas y Utah.
- Solo por obra de Napoleón Bonaparte, el mundo hispano al sur de EE. UU. pasó a llamarse “latino”, pero debido al uso compartido del español por parte de los diferentes pueblos en ese territorio, es que consideramos que el término “hispano” es mucho más apropiado a nuestra realidad cultural.
Lamentablente, la formación de una nación con identidad anglosajona implicó borrar o extirpar la presencia hispana en el territorio estadounidense desde el siglo XIX en adelante, tal como lo comunicara eficazamente Theodore Roosevelt, presidente y político, alrededor del año 1900:
En primer lugar, debemos insistir en que si el inmigrante que viene aquí de buena fe se convierte en estadounidense y se asimila a nosotros, será tratado en igualdad de condiciones con todos los demás, ya que es un ultraje discriminar a un hombre por su credo, lugar de nacimiento u origen. Pero esto se basa en que la persona se convierta en todos los aspectos en un estadounidense, y nada más que un estadounidense… Aquí no puede haber lealtad dividida. Cualquier hombre que diga que es estadounidense, pero también otra cosa, no es estadounidense en absoluto. Sólo tenemos espacio para una bandera, la bandera americana… Aquí sólo hay lugar para un idioma, el inglés… y sólo hay lugar para una única lealtad, la lealtad al pueblo estadounidense.
Tal visión ha persistido hasta hoy, aunque ya desde fines del siglo XX, en la década de los años sesenta, se buscó reconocer la identidad hispana en Estados Unidos con la “Semana de la hispanidad” que inició el gobierno de Ronald Reagan. Fue el gobierno de Estados Unidos, a través del Census Bureau quien estableció el término “hispano” en la década de los ochenta a partir del interés de relacionarse con este sector de la población y como respuesta también al interés de la comunidad latina de optar a apoyo gubernamental, entre otras razones.
En el siglo XXI, se puede ver que las celebraciones del mes de la hispanidad incluyen mucho folklorismo, artes y música (“fiestas” por todas partes) pero poco o nulo conocimiento histórico de la identidad hispana estadounidense de parte del público nacional y latino. Esperamos que nuestro trabajo investigativo en historia aporte a un cambio en ese sentido.
UNA HISTORIA HISPANOAMERICANA
- Primera entrega de la investigación independiente sobre la historia de América desde la perspectiva indígena, española, inglesa y africana
- Realizada por Jo Pérez-Ray desde septiembre de 2023 hasta el presente
- Proceso de ajustes de la asignatura de Historia de un programa Charlotte Mason para escuelas y familias de origen hispano
- Próximamente, un detalle de la historia paralela y cronológica para la asignatura de Historia
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