20 PRINCIPIOS EDUCATIVOS

Charlotte Mason estableció 20 principios en su obra magistral, la Serie educativa Home Education, a partir de la cual los padres y educadores que usan su pedagogía pueden tomar las decisiones prácticas necesarias para implementar la pedagogía de una manera auténtica al espíritu de Charlotte Mason.

La lista a continuación ha sido traducida con permiso especial de AmblesideOnline, y está disponible en su página web en inglés, AQUÍ.

Principio tal como lo planteara
Charlotte Mason

Explicación del principio según Ambleside Online
(2004 L.N. Laurio)

1. Los niños nacen siendo personas. 1. Los niños nacen siendo personas, es decir, no son como hojas en blanco ni ostras en estado embrionario con el potencial de convertirse en personas, sino que ya lo son.
2. No nacen siendo buenos o malos, sino con potencial para el bien y para el mal.
*Ver Nota al final.
2. Aunque los niños nacen con una naturaleza pecaminosa, no son del todo malos ni del todo buenos, sino, por el contrario, todos los niños, independientemente de dónde provengan, toman decisiones a favor del bien o del mal.
3. Los principios de autoridad, por un lado, y de obediencia por el otro, son naturales, necesarios y fundamentales; sin embargo, 3. Los conceptos de autoridad y obediencia son verdad para todas las personas, independientemente de que lo acepten o no. La sumisión a la autoridad es necesaria para que toda sociedad o grupo o familia pueda funcionar bien.
4. Dichos principios se ven limitados por el debido respeto a la personalidad de los niños, la cual no se debe invadir ya sea por el uso directo del miedo o del amor, las insinuaciones o la influencia, o por la manipulación indebida de algún deseo natural. 4. La autoridad no es licencia para abusar a los niños, manipular sus emociones u otros deseos, y los adultos no tienen la libertad de limitar la educación del niño, o usar el miedo, el amor, el poder de las insinuaciones, o su propia influencia sobre un niño para que aprenda.
5. Por lo tanto, nos vemos limitados a tres instrumentos educativos: la atmósfera del entorno, la disciplina del hábito, y la presentación de ideas vivientes. El lema de la P.N.E.U es: “La educación es atmósfera, disciplina y vida”. 5. El único medio que un educador puede usar con el objetivo de educar a niños radica en el entorno natural del niño, la formación de buenos hábitos, y la presentación de ideas y conceptos vivientes. Esto es lo que significa el lema de CM: “La educación es ambiente, disciplina, vida.”
6. Cuando decimos que «la educación es atmósfera», no queremos decir que un niño debiera estar aislado en lo que se conoce como un «ambiente infantil» especialmente adaptado y preparado para el niño, sino que debiéramos considerar el valor educativo de la atmósfera natural del hogar, en cuanto a personas y a cosas, y que se le debería dejar vivir libremente en sus propias condiciones. Atrofia a los niños reducir el mundo a su nivel. 6. “La educación es atmósfera” no significa que debamos crear un ambiente artificial para los niños, sino que para educarlo usemos las oportunidades que ya existen en el ambiente en el cual vive el niño. Los niños aprenden de cosas reales en el mundo real.
7. Por «educación es disciplina», entendemos la disciplina de los hábitos, formados definitiva y cuidadosamente, ya sean mentales o corporales. La fisiología nos habla de la maleabilidad de las estructuras cerebrales a líneas habituales de pensamiento, es decir, a nuestros hábitos. 7. “La educación es disciplina” significa que instruimos al niño en buenos hábitos y en dominio propio.
8. Que «la educación es vida» implica la necesidad de sustento intelectual y moral, igual que de sustento físico. La mente se alimenta de ideas y, por lo tanto, los niños deben contar con un plan generoso de estudios. 8. “La educación es vida” significa que la educación se aplica al cuerpo, el alma y el espíritu. La mente necesita ideas de todo tipo, por tanto, el currículum del niño debe ser variado y rico e incluir muchas asignaturas.
9. Sostenemos que la mente del niño no es un mero depósito de ideas; sino más bien (si podemos usar tal figura), que es un organismo espiritual que posee un apetito por el conocimiento en su totalidad; que tal conocimiento es su dieta adecuada, por lo cual la mente está preparada para recibir tal alimento; y que lo puede digerir y asimilar, tal como el cuerpo lo hace con el alimento. 9. La mente del niño no es una hoja en blanco, o un balde vacío que deba llenarse. Es algo vivo y necesita conocimiento para crecer. Tal como el estómago fue diseñado para digerir alimento, la mente está diseñada para digerir conocimiento y no necesita instrucción especial o ejercicios para prepararla para aprender.
10. Una doctrina como la de Herbart que propone que la mente es una tabula rasa, relega al maestro todo el peso de la educación, es decir, preparación del conocimiento en bocados tentadores debidamente ordenados. Los niños instruidos con este principio están en peligro de recibir mucha instrucción y poco conocimiento; y el axioma del maestro es, ‘lo que el niño aprende importa menos que cómo lo aprende’. 10. La filosofía de Herbart propone que la mente es como una caja vacía que está esperando llenarse de fragmentos de información, lo cual pone demasiada responsabilidad en el maestro, quien prepara detalladas lecciones que los niños no aprenden, a pesar de todos los esfuerzos del maestro.
11. Pero nosotros, creyendo que el niño normal tiene capacidades mentales que lo capacitan para lidiar con todo el conocimiento apropiado para él, le damos acceso a un currículum completo y generoso; poniendo cuidado de que todo el conocimiento que se le ofrezca sea vital, es decir, que los hechos no se presenten sin las ideas que los sustentan. A partir de esta concepción surge nuestro principio de que: 11. En cambio, creemos que la mente de los niños es capaz de digerir el conocimiento real, por tanto, ofrecemos un rico y generoso currículum que presenta a los niños muchas ideas y conceptos vivientes e interesantes.
12. «La educación es la ciencia de las relaciones»; es decir, que un niño se relaciona naturalmente con una gran cantidad de cosas y pensamientos: por ello el proporcionamos instrucción en ejercicios físicos, el conocimiento de la naturaleza, los trabajos manuales, la ciencia y el arte, usando muchos libros vivientes, porque sabemos que nuestra tarea no es enseñarle todo sobre todas las cosas, sino ayudarlo a validar todo lo que pueda de:

«Tales afinidades primogénitas
Que moldean nuestra nueva existencia a las cosas ya existentes».

12. “La educación es la ciencia de las relaciones” significa que los niños poseen una mente capaz de hacer sus propias conexiones tanto con el conocimiento como con las experiencias, por eso nos aseguramos que el niño aprenda sobre la naturaleza, la ciencia y el arte, sabe cómo hacer cosas, lee muchos libros vivientes, y están en buena condición física.
13. Al diseñar un PROGRAMA DE ESTUDIOS para un niño normal, de cualquiera clase social, se deben considerar tres aspectos:

(a) El niño requiere mucho conocimiento, ya que la mente necesita suficiente comida igual que el cuerpo.

(b) El conocimiento debe ser variado, porque la uniformidad en la dieta mental no crea apetito (es decir, curiosidad)

(c) El conocimiento debe comunicarse con un lenguaje bien escogido porque la atención del niño responde naturalmente a lo que se comunica en forma literaria.

13. Al diseñar un plan de estudios, proporcionamos una gran cantidad de ideas para garantizar que la mente tenga suficiente alimento mental, acceda a conocimiento sobre una variedad de cosas y así prevenir el aburrimiento, mientras que las asignaturas se enseñan con un lenguaje literario de alta calidad ya que eso es lo que atrae más la atención del niño.
14. Debido a que el conocimiento no se asimila hasta que se reproduzca, los niños deben «narrar» lo que leen o escuchan después de una sola lectura o audición: de lo contrario, deberían escribir sobre una sección de lo que han leído. 14. Dado que el conocimiento no se “posee” sino hasta que se pueda expresar, se les pide a los niños que narren o cuenten (o pongan por escrito), lo que han leído o escuchado.
15. Insistimos en una sola lectura, porque los niños poseen naturalmente una amplia capacidad de atención; pero esta capacidad se ve disipada cuando se leen pasajes más de una vez, y también, cuando por ejemplo se hacen preguntas o se resume.

Actuando en función de éstos y otros aspectos del comportamiento mental, descubrimos que la educabilidad de los niños es enormemente mayor de lo que se había supuesto hasta ahora, y de que depende en poca medida de circunstancias como los factores hereditarios y el entorno.

Esta especificidad no se limita a los niños inteligentes o a los niños de las clases educadas, ya que miles de niños en escuelas primarias responden libremente a este método, el cual se basa en el comportamiento mental.

15. Los niños deben narrar después de una lectura o audición. Los niños naturalmente tienen poder de concentración y de atención, pero permitir una segunda lectura los hace perezosos y debilita su capacidad de prestar atención la primera vez. Cuando los maestros resumen y hacen preguntas de comprensión son otras formas de dar a los niños una segunda oportunidad y restan urgencia a la necesidad de concentrarse la primera vez. Al conseguirlo la primera vez, se pierde menos tiempo en lecturas repetidas, y hay más tiempo disponible durante el horario escolar para adquirir más conocimiento. Un niño educado de esta manera aprende más que los niños que utilizan otros métodos, y esto es válido para todos los niños independiente de su coeficiente intelectual o su historia familiar.
16. Existen dos directrices que se pueden impartir a los niños para una gestión propia tanto moral como intelectual, y que podemos llamar ‘la vía de la voluntad’ y ‘la vía de la razón’. 16. Los niños cuentan con dos guías que les pueden ayudar en su crecimiento moral e intelectual: “el camino de la voluntad” y “el camino de la razón”.
17. La vía de la voluntad: a los niños se les debe enseñar: (a) Que hagan distinción entre ‘quiero’ y ‘debo’. (b) Que la forma de llegar a hacer efectivamente es apartar nuestros pensamientos de lo que deseamos, pero no queremos hacer. (c) Que la mejor manera de cambiar nuestros pensamientos es pensar o hacer algo bien diferente, algo entretenido o interesante. (d) Que después de un poco de descanso de esta manera, la voluntad vuelve a su trabajo con renovado vigor (este complemento de la voluntad lo conocemos como distracción, y su rol es librarnos por un tiempo de hacer un esfuerzo, para que podamos ‘volver a querer hacer’ con mayor ímpetu. El uso de la insinuacióncomo ayuda a la voluntad debe eliminarse, ya que tiende a aturdir y a estereotipar el carácter. Pensamos que la espontaneidad es una condición para el desarrollo, y que la naturaleza humana necesita de la disciplina del fracaso tanto como la del éxito). 17. Los niños deben aprender la diferencia entre “quiero” y ” debo”, y deben aprenden a distraer sus pensamientos cuando se sienten tentados a hacer lo que quieren, pero que saben que no es correcto, y pensar en otra cosa, o hacer algo diferente, que sea suficientemente interesante para la mente. Después de una breve distracción, la mente se sentirá refrescada y será capaz de cumplir con su deber con renovadas fuerzas.
18. La vía de la razón: También enseñamos a los niños a no ‘poner (demasiada) confianza en su propio entendimiento’; porque la función de la razón es proporcionar una prueba lógica de: a) la verdad matemática, b) una idea inicial que la voluntad acepta. En el primer caso, la razón es, prácticamente, una guía infalible, pero en el segundo caso, no es siempre así, en cuyo caso, la razón confirmará con pruebas irrefutables si una idea está bien o mal. 18. Los niños también deben aprender a no inclinarse mucho en su propio razonamiento. El razonamiento es bueno para demostrar lógicamente la verdad matemática, pero no es confiable cuando se trata de juzgar ideas porque nuestro razonamiento puede llegar a justificar todo tipo de ideas erróneas si realmente uno quiere creerlas.
19. Por lo tanto, a los niños se les debe instruir, a medida que lleguen a la madurez suficiente para comprender tal enseñanza, que la principal responsabilidad que recae sobre ellos como personas es aceptar o rechazar ideas. Para ayudarlos en esta elección les damos principios de conducta, y una amplia gama de conocimiento apropiado para ellos. Dichos principios librarán a los niños de pensamientos ilógicos y de acciones imprudentes que causan que la mayoría de nosotros viva en un nivel inferior al que debiéramos vivir. 19. Al saber que no se puede confiar en la razón como la autoridad suprema en la formación de opiniones, los niños deben aprender que su mayor responsabilidad consiste en elegir qué ideas se deben aceptar o rechazar. Los buenos hábitos de comportamiento y una gran cantidad de conocimiento proporcionarán la disciplina y la experiencia para ayudarlos a hacer tal cosa.
20. No hacemos ninguna separación entre la vida intelectual y ‘espiritual’ de los niños, sino que les enseñamos que el Espíritu de Dios tiene acceso constante a sus espíritus, y es su Ayudador permanente en todos los intereses, deberes y alegrías de la vida. 20. Enseñamos a los niños que todas las verdades son verdades que provienen de Dios, y que las asignaturas seculares son tan divinas como lo son las asignaturas religiosas. Los niños no estás posicionados entre dos mundos intercambiables cuando se enfocan en Dios y luego en las asignaturas escolares, sino que existe una unidad entre ambos porque ambos provienen de Dios y, lo que sea que estudien o hagan los niños, Dios siempre está con ellos.

* Nota: El Principio 2 no debe entenderse como una postura teológica sobre la doctrina del pecado original, sino como una creencia de que incluso los niños pobres que antes se consideraban incapaces de vivir vidas honestas podían elegir hacer lo correcto en vez de lo incorrecto si se les enseñaba al respecto. Charlotte Mason era miembro de buena reputación de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, en cuyos treinta y nueve artículos se incluye esta declaración: “El pecado original no consiste en ser como Adán, sino que es la culpa y la corrupción de la naturaleza de todos los hombres que naturalmente es engendrada en la descendencia de Adán, por la cual el hombre está muy lejos de la justicia original, y es por su propia naturaleza inclinado al mal”.